¿A QUIÉN CREERLE? MI EXPERIENCIA CON LA LACTANCIA.

Actualizado: 16 de nov de 2018


Soy Fernanda Palma, mamá de Ignacio de 5 años, Ingeniera Civil Industrial, Doula y Asesora de Lactancia en @CasaCanguro, entre otras cosas. Soy, además, la segunda de 7 hermanos. Recuerdo muy bien cómo mi mamá amamantó durante 3 meses a mis 3 últimos hermanos. Sentía que comenzar a tomar mamadera era sinónimo de que ya estaban grandes (¡3 meses!). Cuando me embaracé no conocía a nadie que hubiera amamantado más de 5 meses. Y debo confesar que no me informé nada. Durante el embarazo sólo aprendía e investigaba sobre embarazo. Sobre parto nunca me informé ya que, ¡sorpresa!, no iba a estudiar mientras estaba en trabajo de parto, así que, como era de esperarse, tuve una cesárea. Con la lactancia ocurrió lo mismo, pero tuve la suerte de que en el lugar donde nació existía una “sala de apego” para que pudiera establecerse la lactancia así que mi primer intento de lactancia fuera exitoso.


Los primeros días fueron confusos: La sala estaba siempre llena de gente, me daba vergüenza abrirme la camisa de dormir frente a todos ellos y no tenía la fuerza para decirles que salieran. Sentía que tenía poco calostro, ya que me apretaba y salía un par de gotas, pero tuve la suerte de que un matrón me viera y dijera: ¡Tienes mucho calostro! Y yo, como confiaba en el equipo médico, le creí.


Sobre la base de esa seguridad comencé a recibir consejos bien intencionados de mi mamá, mi suegra, las matronas, las tías, el pediatra, etc. Mi mamá me regaló un prendedor para marcar de qué pecho le había dado y me recomendó sacarlo después de 10 minutos para cambiarlo de lado.



Tuve también la suerte de que al tercer día me bajó mucha leche, así que tenía una muestra de que sí estaba produciendo leche. Al control de los 10 días tuve otro momento de suerte y el pediatra me felicitó porque había subido el doble de peso. Durante las primeras semanas tuve también la suerte de no tener nada más que hacer que estar acostada con mi hijo y de ser tan despistada que nunca logré llevar la cuenta de los minutos que tomaba y marcar de qué pecho le había dado.


Con el tiempo comencé a informarme, a investigar y a darme cuenta de que sí lo estaba haciendo bien. A pesar de no haberme informado.


¿Qué hubiese pasado si no hubiera podido establecer la lactancia de forma inmediata? ¿Si le hubiesen dado una mamadera en la noche sin preguntarme? ¿Si hubiese seguido con el miedo de no tener leche? ¿Si le hubiese dado 15 minutos por lado intercalando el pecho? ¿Si me hijo no hubiese sido un niño promedio (por alguna razón, siempre ha estado en el promedio de peso y estatura, lo que no lo hace más ni menos sano ni normal que los que están en los extremos)? ¿Si no hubiese tenido la tranquilidad para darle cada 20 minuto si así lo pedía?


Posiblemente me hubiese dejado llevar por los comentarios, por los miedos, las inseguridades y le habría dado mamadera a los 3 meses, justo en la crisis de lactancia donde DE VERDAD sentía que no me quedaba leche. Esos días recuerdo a mi mamá visitándome con kilos de avena para aumentar la producción, pero, ahora sí, gracias a la información, ya estaba empoderada y podía no hacerle caso sin caer en la desesperación.

Hoy en día existe mucha desinformación sobre la lactancia. Lamentablemente muchos pediatras no están actualizados y recetan leche de fórmula a niños que están completamente sanos, insegurizando a las mamás que sólo quieren lo mejor para ellos. Querer tener una lactancia exitosa hoy en día no es trivial. Si bien todas las mujeres podemos hacerlo, porque nuestro cuerpo fue perfectamente diseñado para alimentar a nuestros hijos, requiere de empoderamiento, seguridad y la certeza de que podemos hacerlo.


Como les comenté, tuve la suerte de que las condiciones se dieran para que no me hicieran dudar de mi capacidad de amamantar (no así en el parto, ya que, desinformada y entregada, no pude parir y tuve cesárea innecesaria), pero, personalmente, mi recomendación es informarse durante la gestación.


¿A quién creerle? Afortunadamente somos cada vez más las mujeres que nos estamos formando en Lactancia Materna. Si bien las Asesoras de Lactancia trabajamos principalmente ayudando a mujeres con problemas en la lactancia, también realizamos asesorías prenatales. Así podrás llegar empoderada y segura para el gran día y asegurar que tu hijo tendrá el mejor alimento, lleno de amor y nutrientes, directo desde el corazón.

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